jueves, 10 de febrero de 2011

Libros

Hay libros a los que vuelvo a acudir cada cierto tiempo, necesitando su re-lectura. Uno de ellos es La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera. Hace dos días sentí la necesidad de volver a leerlo: algún suceso, casual, mágico, desconocido...del que no soy consciente (¿o sí?) hizo que lo buscara entre mis libros, y que sea mi acompañante (silencioso) estas horas. Lo leí a los ventipocos, y quedé prendada de las relaciones que se establecen entre los personajes. Me hizo reflexionar sobre el concepto del amor, y de las diferentes formas que éste puede adoptar; como podemos querer "bien" y "mal", y como incluso amándose, las personas no acaban juntas.
Hay algunos fragmentos que me gustan especialmente:
  • Sólo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje.
  • Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida, es como si no viviera en absoluto.
  • Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no sólo distintas, sino casi contradictorias. El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alguien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer).

Seguro que hay más, pero no me quiero extender.

Otro libro recurrente en mi vida es del escritor rumano Mircea Eliade, La noche de San Juan. Aunque Eliade es más conocido por su labor en el campo del fenómeno religioso, sus novelas no dejan indiferente. La noche de San Juan es una novela de amor, pero de amor extraño.

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